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jueves, 9 de abril de 2026

Malestar animal


         Han llenado el camión de cerdos. Demasiados, diría yo. Van apretados, el hocico de uno contra el culo o la barriga de otro. Les falta el aire y están estresados. No entienden qué les pasa, que hacen allí dentro. Es lo que se llama malestar animal.

         

           Los llevan a la fábrica El Pozo en Alhama de Murcia. Los llevan al matadero.


         Yo volvía de San Javier, de visitar a mi hijo, y cogí a las 9 de la mañana un autobús con destino Cádiz y transbordo en Granada, pero sobre las 9:45 comenzó una enorme retención hasta quedarnos totalmente parados. Estuvimos así como hora y media.


         Se empezó a comentar en el autobús que había volcado un camión cargado de puercos vivos a la altura de Librilla. Se trataba de nuestro camión y de nuestros cerdos. Muchos quedaron atrapados en el camión, entre los que había algunos heridos, otros muertos y bastantes ilesos. Pero otros quedaron esparcidos por la carretera, también con algún herido y algún muerto. ¡Qué pena!: ¡Morir antes de llegar al matadero! 


         Todos los sobrevivientes aterrados.


         Acudió al lugar del siniestro otro camión y personal de la empresa de transporte para recoger a los cerdos vivos y heridos y conducirlos al matadero. Los muertos fueron cargados en furgonetas para irlos vendiendo a carnicerías de la zona o almacenes mayoristas de productos congelados.


        Los empleados del transportista hicieron inventario y resultó que faltaban siete. Se ha iniciado su búsqueda por parte de la Guardia Civil, pero hasta el momento no han dado con ellos.


         Huyeron despavoridos; sospecho que habrán corrido juntos a guarecerse, en alguno de los bosquecillos de la sierra de Carrascoy, próximos a la A-7.


         ¡Quien les iba a decir que no acabarían hoy muertos en el matadero!


         Han comenzado una nueva vida.


         ¡Que Dios los proteja!

  

14 de diciembre 2025


© José Manuel Cumplido Galván

domingo, 25 de mayo de 2025

Lo normal es no existir

Lo normal es no existir.

Estar eternamente no existiendo.

Nuestra vida es un paréntesis.
 
La existencia del ser humano es una excepción.

La vida sobre la tierra es un accidente comparado con la inmensidad del tiempo y del no tiempo del universo.

Qué privilegio poder convivir con tus seres queridos, aunque solo sea durante un soplo.

Celebra cada minuto que pasas con ellos: ¡es un milagro!

Has perdido a familiares y amigos: piensa que has tenido la suerte de convivir con ellos dos, veintinueve, cien años, un lapso igual de breve comparado con la eternidad.

Vienes de la nada y vas a la nada: ¡aprovecha el momento!
Convives sobre la tierra con tus seres queridos, con tus conocidos, con aquel que se cruza contigo en la acera. Con la que vive en Pensilvania, en Singapur o en Togo. Con animales y plantas. Eres parte de la vida actual sobre la tierra. De nuestra generación viva: ¡alégrate!

Cádiz, 25 de mayo de 2025

© José Manuel Cumplido Galván

lunes, 16 de diciembre de 2024

Sin Dios

      No soy creyente. Pero entiendo que el hombre, tras la muerte de Dios, se ha endiosado a sí mismo, se ha creído muy importante, muy poderoso. 
        No hay nadie arriba que te ordene, no hay nada en el mundo que no entiendas, tu inteligencia es la medida del mundo y de las cosas.
        Las conquistas científicas, médicas, tecnológicas, nos han llenado de orgullo y de vanidad.
    Necesitamos una cura de humildad, que nos haga ver que no lo sabemos todo, que el mundo y la vida van mucho más allá que nuestro intelecto. Que aunque no exista Dios, existen fuerzas y poderes en el Universo que nos ordenan, que nos empujan, aun sin comprenderlos. No existe Dios, pero en su lugar, nos domina el Universo, la vida, la pertenencia a la humanidad. Somos seres vivos y como tales respiramos el mismo oxígeno, nos alimentamos de la misma tierra y de la misma luz. Estamos atados al suelo por la misma fuerza de gravedad. Todos descendemos de la misma bacteria, por tanto, todos estamos emparentados.
    Tenemos que reconocer que, a pesar de nuestra inteligencia, valentía, creatividad, no somos todopoderosos, ni omniscientes; y que somos frágiles, vulnerables.
      Dios no existe, pero nosotros tenemos que ser y comportarnos como si existiera: conociendo y reconociendo nuestras limitaciones.

*********

        Jesús de Nazaret no era Dios, pero era un hombre extraordinario. No fundó ninguna religión ni ninguna iglesia porque toda iglesia excluye a los que no pertenecen a la misma y Jesús era profundamente inclusivo.  Su enseñanza era tan potente, que aún no hemos sabido ponerla en práctica al completo. No creía en un Dios que nos juzga, que nos castiga. En un Dios vengativo. Afirmó que ellos, los judíos, no eran el pueblo elegido por dios, sino que todos los hombres éramos iguales. Por ello predicó el amor al prójimo, el amor a los desconocidos, fueran de la nación que fueran o de la raza que fueran. El amor más allá de nuestros familiares, de nuestra tribu, de nuestra nación, de nuestra raza. Superar nuestra cotidianidad e ir más allá. El más allá está aquí en la Tierra.

Cádiz, 17 de noviembre de 2.024

© José Manuel Cumplido Galván

domingo, 28 de julio de 2024

En tierra extraña

    Acabo de leer un libro de Manuel Vicent que se titula “Retrato de una mujer moderna”

    La primera escena cuenta cómo una joven española, segura, confiada, resuelta, anda por las calles de Manhattan el día de Nochebuena y se encamina a una farmacia para que le vendan, previa receta pagada a precio de oro, en plena ley seca, una botella de vino español. Ha invitado a cenar, en una noche tan familiar, tan emotiva, tan íntima, a unos cuantos compatriotas que ha conocido y que viven también en Nueva York.

    La chica es Concha Piquer y la escena está contenida en la letra de una copla suya titulada “En tierra extraña “ compuesta por el Maestro Penella.

    He sentido curiosidad y he querido escuchar la canción.    

    Me he ido a Spotify y la he seleccionado.


“El vino de nuestra tierra

Bebimos en tierra extraña

Qué bien que sabe ese vino

Cuando se bebe lejos de España"


    La genialidad de Manuel Penella al incorporar en la última estrofa de la canción la gloriosa melodía de un pasodoble bastante más antiguo compuesto en 1.902 por el maestro Antonio Álvarez Alonso, “Suspiros de España”, como voz cantante y la hermosa voz de Concha Piquer haciéndole un delicado contrapunto, junto con la belleza de la letra, me ha emocionado, lo confieso. Y se me ha saltado también a mí una lágrima que ha rodado por mi mejilla derecha, a mí que nunca lloro. La nostalgia de estar lejos de tu tierra y de tu gente, de tu lengua, te llega hasta el tuétano. He pensado en mi hijo mayor, que lo tengo en el norte de Alemania y que lleva Cádiz en su corazón.

    Pienso también en mi madre. Yo conozco las coplas de Concha Piquer de escuchárselas cantar a ella. Decía que era la mejor. La escuchaba en la vieja radio de casa y sabía de memoria todas las letras, y las cantaba mientras cocinaba, o lavaba la ropa o la tendía en la azotea. Afinaba mucho la melodía y yo creo que hasta imitaba su inigualable voz.

    Que me perdonen mis coetáneos, pero confieso que me gusta mucho y me emociona.

    En mi juventud no podía gustarte esa música anticuada . Es más, la despreciabas. Te tenía que gustar, y realmente me gustaba, la música moderna, la música en inglés que estaba de moda. No entendías la letra pero decían que ese idioma poseía mucha musicalidad: los Beatles, Pink Floyd, Dire Straits. Lo escuchabas en estéreo en un equipo de música con su plato, su pletina, su amplificador, su ecualizador y sus columnas. No como mi madre escuchaba a la Piquer, en mono y por la radio. Concha Piquer era la reina de la radio en español.

    Sí, está música me ha hecho viajar en el espacio y en el tiempo, para reunirnos en un encuentro felicísimo mi hijo mi madre y yo, en un dulce lugar de belleza y ausencia. 

    Y la melodía me viene a la cabeza una y otra vez, y otra vez: esta melodía poderosa se ha apoderado de mí.


Cádiz, 22 de noviembre de 2024


@ José Manuel Cumplido Galván

Hágase la luz


 

A María Jesús Rodríguez Barberá

 

El alumbramiento mío y de mi hermano fue prematuro. Él no consiguió sobrevivir. Yo recuerdo aún la primera sensación luminosa: una luz blanca a intensísima que me cegaba. Me metieron en la incubadora, pero a los doctores se les olvidó ponerme la protección ocular, así que el oxígeno quemó mis ojos. No conocí el color ni la forma: pasé del blanco al negro, de la luz deslumbrante a la oscuridad absoluta.

Me han dicho que antes de ese trueno que ruge y retumba dentro de mi pecho, asustándome y sobrecogiéndome, llega un relámpago blanco que preludia la tormenta. Para mi no hay aviso, todo es súbito.

Igual ocurre aquí en el hospital donde me encuentro: primero el fogonazo blanco y lejano que yo no percibo, después llega un zumbido criminal que atraviese el cielo, y por último una gran explosión que llena todo de polvo y chillidos, de olor a pólvora, a sangre y a carne quemada. Yo soy el último en enterarse de lo que se nos viene encima.

Niñas, mujeres, enfermos, nadie escapa al odio del genocida. 

Y yo, en mi ceguera, ajeno a la luz, a ese puntito rojo que anuncia una bala, soy un blanco perfecto para los francotiradores que ponen el hospital en su punto de mira.

¡Que Alá me proteja!

 

Cádiz, 15 de diciembre de 2023

 

© José Manuel Cumplido Galván

sábado, 9 de marzo de 2024

No hay bienestar sin paz

Caminábamos por las calles de Belén. Mis amigos y yo habíamos cogido el autobús en Jerusalén y nos dejó junto al Muro de la Vergüenza. Tras pasar el control de pasaportes y atravesar los interminables pasillos, hemos salido al otro lado. Vengo acompañado por mi esposa y por otros dos matrimonios que suelen viajar con nosotros. En la Agencia de viajes nos aconsejaron que no viniéramos dadas las circunstancias actuales, pero para mí era imprescindible poder estar en el lugar donde los cristianos creen que nació Jesús de Nazaret antes de que sea demasiado tarde


Tomamos la carretera de Hebrón. Pasamos por la tumba de Raquel, y después por la calle de los Niños. Apenas encontramos puestos ambulantes. Sólo muy pocos que vendían frutas o pescado.

Vimos la Capilla de la Gruta de la Leche y por fin llegamos a la plaza del Pesebre y a la Basílica de la Natividad, exhaustos tras subir la empinada cuesta.

 

No había colas y pudimos pasar sin demora. Agachados atravesamos la pequeña Puerta de la Humildad que conducía al interior, y nos sobrecogió su belleza, comparada con la rusticidad del exterior. Seguimos el camino que marca la magnífica columnata dórica hasta llegar al altar mayor y, por fin, bajamos a la gruta del pesebre. Pude tocar la estrella de plata de catorce puntas que señala el lugar del suelo donde, al parecer, una judía, María la Virgen, parió a Jesús, el que predicó el amor y la paz. No sé si el lugar será exacto pero lo cierto es que salimos de allí inundados de bienestar espiritual, de felicidad.

 

Abandonamos la Iglesia y seguimos andando durante media hora hacia el este, por la calle del Pesebre, y después por la calle Arafat, hasta llegar al Campo de los Pastores, a las afueras, donde, según los creyentes, se produjo la anunciación por los ángeles a unos pastores del nacimiento del Mesías.

 

Desde aquel lugar lo hemos presenciado todo. Catorce misiles han caído sucesivamente sobre el centro de Belén destruyéndolo todo. Nos hemos tirado a tierra tapándonos la cabeza y los oídos para protegernos del terrorífico ruido. Ahora, otra vez de pie, miramos hacia el centro de la ciudad y no queda nada, solo una inmensa columna de humo negro, y lejanos gritos y quejidos de hombres, mujeres y niños.

         

Creo que Israel ha terminado la limpieza étnica en la Franja de Gaza, y ahora le toca a Cisjordania. Lo que no había imaginado es que no respetarían el lugar de nacimiento del Rey David.

 

¡A ver cómo salimos de aquí! ¡Que Jesús nos proteja!

 

Cádiz, 9 de marzo de 2024

 

© José Manuel Cumplido Galván

sábado, 2 de marzo de 2024

El bienestar de los otros

No es posible tu bienestar sin el bienestar de los demás.


No hay bienestar si se es consciente de la realidad. Si sabes que hay gente que está muriendo ahora mismo. Si está siendo bombardeada en Gaza o en Ucrania. Si está pasando hambre y frío. Si hay tantos niños llorando. 

 

Gozas con la gastronomía hasta que caes en la cuenta del animal que te comes. Lo que eran sus músculos, y como queda su esqueleto. Esa ave que, anteayer, corría, saltaba, picoteaba el pienso y se apretujaba con sus hermanos y sus primos.

 

Es imposible ser feliz cuando sabes que vas a morir, si entiendes que tu mujer acaba de parir a un ser mortal.

 

No. No es posible el bienestar sin narcosis. Sin sustancias legales o prohibidas, sin alcohol, o sin fármacos: a veces no basta con las endorfinas, o la serotonina aunque es cierto que la idealización de lo real que te proporciona la testosterona o los estrógenos te hacen la vida más agradable.

 

La consciencia de la realidad impide la felicidad. Necesitas engañarte. O al menos olvidarte a base de espectáculo: novelas, música, poemas, cine, teatro, fútbol, circo, pintura. Y en cualquier caso, siempre puedes intentar guarecerte en la contemplación de la belleza; o saludar a tus vecinas al salir a la calle. 


Cádiz, 2 de marzo de 2024


© José Manuel Cumplido Galván

 

Transparencia

No me gusta conducir. El coche es un artilugio hostil, ruidoso, agresivo, peligroso, contaminante. Es un monstruo con dos ojos en su cara y un anagrama en la nariz. Cuatro patas rodantes y un trasero por donde expulsa el material de desecho.

 

Me dan miedo, pero he descubierto la forma de convivir con ellos: mirar adentro. Porque esa imagen externa no es real. Si miras dentro ves a una chica joven y risueña, a un señor con gafas y cara bonachona, o un anciano acompañado de su esposa que circula con extremo cuidado; a una joven pareja con su hijo detrás en la sillita de seguridad.


Si te fijas bien, solo ves humanos viviendo. Y son agradables y simpáticos: están, como tú, intentando circular lo mejor posible.

 

Fabricantes de automóviles: por favor, abandonad el uso de cristales tintados. Transparentes por favor. ¡Que podamos percibir la humanidad que habita dentro! A nosotros corresponde mantener limpias las ventanillas.

 

No te quedes en la superficie, profundiza, penetra dentro, donde se encuentra lo que vive: esa es la realidad, lo otro son apariencias.

 

 ¡Buen viaje!


Cádiz, 17 de octubre de 2023


© José Manuel Cumplido Galván

viernes, 15 de diciembre de 2023

Hágase la luz

El alumbramiento mío y de mi hermano fue prematuro. Él no consiguió sobrevivir. Yo recuerdo aún la primera sensación luminosa: una luz blanca a intensísima que me cegaba. Me metieron en la incubadora, pero a los doctores se les olvidó ponerme la protección ocular, así que el oxígeno quemó mis ojos. No conocí el color ni la forma: pasé del blanco al negro, de la luz deslumbrante a la oscuridad absoluta.

Me han dicho que antes de ese trueno que ruge y retumba dentro de mi pecho, asustándome y sobrecogiéndome, llega un relámpago blanco que preludia la tormenta. Para mi no hay aviso, todo es súbito.

Igual ocurre aquí en el hospital donde me encuentro: primero el fogonazo blanco y lejano que yo no percibo, después llega un zumbido criminal que atraviese el cielo, y por último una gran explosión que llena todo de polvo y chillidos,  de olor a pólvora, a sangre y a carne quemada. Yo soy el último en enterarse de lo que se nos viene encima.

Niñas, mujeres, enfermos, nadie escapa al odio del genocida. 

Y yo, en mi ceguera, ajeno a la luz, a ese puntito rojo que anuncia una bala, soy un blanco perfecto para los francotiradores que ponen el hospital en su punto de mira.

¡Que Alá me proteja!

 

Cádiz, 15 de diciembre de 2023

 

© José Manuel Cumplido Galván

viernes, 14 de abril de 2023

Entretente

     Tenéis un conocimiento muy limitado de la realidad. Es cierto que, gracias a la Ciencia, ese conocimiento es cada vez mayor pero sigue siendo, aún hoy, ínfimo. A pesar de ello, es el único soporte que tenéis para sobrevivir. Lo que conocéis de la Naturaleza permite que os adaptéis a ella y, sobre todo, que la cambiéis para hacer posible vuestra supervivencia. Lo que sabéis de vosotros mismos os ayuda a caminar por el mundo.

    Por ello habéis necesitado ayuda para encontrar el camino o, al menos, un camino. Las religiones, por ejemplo, han salvado vuestra desorientación y os han indicado hacia dónde ir y cómo comportaros.

    Es fundamental la actitud que tomes ante la realidad: tienes que conocerla (en la medida que se puede hoy conocer), no negarla, no engañarte. Después, tu actitud ante la vida te hará aceptarla o no. Puedes ser conformista y resignarte, o rebelde y luchar para cambiarla, para mejorarla. 

    Pero el conocimiento de la naturaleza, de tí mismo, de la vida,  te es insoportable. Lleva consigo muchísima dureza, muchísima crudeza: ahora sabes que eres un ser vivo y, como tal, morirás. Es muy duro saberlo y aceptarlo. De nuevo entra en escena la religión para ilusionarte, para ocultarte la realidad y prometerte otra vida después de la muerte. Esa idea te reconforta.

    Cuando dejas de creer en hechos sobrenaturales, ¿qué te queda para hacerte soportable tu existencia?: el entretenimiento.

    Ese es el origen de todo el arte, y de todo el espectáculo: el cine, el teatro, el circo romano y el moderno, el fútbol y otros deportes, la literatura, la música, la pintura... Todo para distraeros, para permitiros vivir.

     Conoce la realidad, no te engañes. Abrázala, quiérela pero, no te olvides, de vez en cuando ¡entretente!

Cádiz, 13 de abril de 2023

© José Manuel Cumplido Galván

jueves, 18 de agosto de 2022

Club de Letras de la UCA 2021-22

    ¡Qué pena! No pude asistir a ninguna de las últimas reuniones presenciales: ni al “Día de las letras”, por el covid, ni al acto de “Fin de curso”, por encontrarme de viaje familiar por Noruega. Me ha faltado la despedida, la celebración final.

    El Club de Letras ha sido para mí este año, igual que el pasado, un estímulo brutal para leer y para escribir. Ha sido una grata fuente de aprendizaje. Más que el temario en sí, “El Barroco”, que no me ha acabado de llegar, las lecturas y escrituras que se han ido compartiendo por los compañeros, y las sabias intervenciones y textos aportados por nuestro profesor, han sido modelos que han inspirado mi creatividad.

    También tengo que señalar, cómo no, el dulce alimento para mi vanidad de escritor que suponían los aplausos recibidos tras la lectura de algún texto.

    La ilusión durante una impaciente espera de la llegada del siguiente viernes con su nuevo encuentro telemático.

    Me parece ideal el formato de reuniones virtuales una vez en semana, dónde puedes encontrar amigos que están en distintas localizaciones, con la comodidad y economía de no tener que desplazarte, con el complemento de varios encuentros presenciales a lo largo del curso, donde podemos de verdad abrazarnos.

    Con cada intercambio amo más la lectura y la escritura; gozo más de ellas. Cada viernes mejora mi vida, me hace más sensible, más profundo, más alegre. No sé si mejor escritor, pero sí mejor persona.

Cádiz, 17 de junio de 2022

miércoles, 8 de junio de 2022

Hermanas de sangre

 

Yo no necesito tiempo

para saber cómo eres:

 conocerse es el relámpago. (1)

Tus hermanos se distanciaron de ti; ya casi no existen; casi desaparecieron. Aquella herencia de la discordia asestó el primer hachazo. Después fue alzándose entre vosotros un muro impenetrable de hielo y olvido. El dolor cristalizó en rencor.

A tu mujer también le ocurrió. Sus hermanas fueron desvaneciéndose en la distancia, como banco de niebla que, en el mar,  se rinde al poder del sol. El cuidado de su madre dependiente creó discrepancias que se hicieron insalvables. Después fue alzándose entre ellas un muro impenetrable de acero e indiferencia. Y el rencor cristalizó en dolor.

¡Ha pasado tanto tiempo! Pero la conoces como el primer día, y la amas como la primera hora. Aunque ya no os inflama el deseo como cuando erais jóvenes. Ahora todo es más sereno, más hondo, más rico. Gozáis de otro modo. No os poseéis: vais de la mano, hacia el lugar que ya ocupáis.

Discutís a menudo como cualquier matrimonio en el que se ha jubilado el miembro que trabajaba fuera de casa y pasan, desde entonces, todo el día y toda la noche juntos. Os queréis separar algún tiempo, aunque duelan las carnes como un aullido inesperado en la madrugada. Alejarse para volver a unirse: la ley suprema de la naturaleza.

Creasteis una mujer y un hombre y los pusisteis sobre la Tierra. Mientras tú permanecías en la oficina, ella se ocupaba de todos.  Ayudabas como podías, pero sin su intensa entrega no hubiera sido posible el milagro. Quieres vivir para velar por su bienestar: eso da sentido a tu vida. Tu esposa, cuidadora tuya y de vuestros hijos, merece que la atiendas, que la asistas eternamente. 

¿Recuerdas cuando fuisteis un matrimonio?. Hoy, felicísimas, contempláis vuestra bella desnudez, vuestra desnuda bondad. Vuestra intimidad es, cada vez, más tierna, sensible, igualitaria y fraternal: sois dos hermanas.

(1) Pedro Salinas. "La voz a ti debida".

© José Manuel Cumplido Galván

sábado, 9 de abril de 2022

La Cultura

     A veces pensamos en el término "cultura" de una forma un tanto restrictiva. Nos referimos entonces al arte, a la literatura, al teatro, al cine.

    Si queremos comprender lo que significa en realidad, tenemos que tener una visión mucho más amplia.  Hay un modo muy práctico de entender el significado de algunas palabras: relacionándolas con sus contrarias, con sus opuestas. 

    En este caso podemos empezar con "Natura-Cultura". Es decir, la cultura como oposición a la naturaleza. Desde este punto de vista, la cultura sería toda creación de la sociedad humana, todo lo que no está en la naturaleza, independiente de la existencia del ser humano. Sería cultura un pantalón, un puente, un surco, un arado, la teoría de la relatividad de Einstein, un maquillaje, una ecuación bicuadrada, la novena sinfonía de Beethoven, un tenedor, una ciudad, "Fortunata y Jacinta", el boxeo, la tauromaquia, la "Ética a Nicómaco", una resonancia magnética, las croquetas, la rueda, la cerveza, el idioma castellano, el catalán, el juego de las canicas. Ahora no vemos como necesario atraer a nadie a la cultura, extender la cultura a los estratos menos favorecidos, por la sencilla razón de que todos estamos dentro de la cultura, y ninguno la poseemos completamente.

     Así se entiende un término como "culturismo" que es cultura aunque se trate del cuerpo. (¡Qué daño ha hecho al intelecto el binomio cuerpo-alma!) No se trata del cuerpo que nos ha dado la naturaleza. Utilizamos unas técnicas para esculpirlo, para moldearlo. Escultura, no en mármol, o en madera, sino en carne.

    La literatura, el arte, las matemáticas, la física cuántica, la filosofía son manifestaciones culturales más sofisticadas que deberían estar repartidas entre todos los seres humanos. Desde ese punto de vista, todos necesitamos ser partícipes de la cultura. Nadie es poseedor de la misma. 

    Ahí juega el papel principal la educación. Por desgracia, la educación perpetúa las diferencias entre clases sociales, cuando debería igualarlas. La super especialización educativa con vistas a un ejercicio profesional. Pero no la educación integral, independiente del trabajo. Sólo para satisfacer el derecho a disfrutar de toda la cultura que ha creado el ser humano.

    Por otro lado encontramos la oposición cultura-barbarie. Aquí cultura es sinónimo de civilización. Barbarie es salvajismo, violencia, caos, desorden, destrucción. Cultura es orden, diálogo, negociación, construcción. Y hablamos de Culturas, de Civilizaciones, en plural, ya que no hay una sola, sino muchas y variadas a lo largo de la geografía y de la historia.

    Quiero dejar para el final una pregunta: las tácticas y estrategias de combate, los misiles hipersónicos, el armamento nuclear,   las disciplinas militares de ataque, de defensa,  ¿son cultura?

9 de abril de 2022

© José Manuel Cumplido Galván

jueves, 31 de marzo de 2022

Pecado mortal

 Acabo de llegar a casa y me he sentado a escribir. Vuelvo de celebrar mi Santo en un restaurante próximo al cabo de Roche, con mi esposa y mi hijo menor.

Ahora no está de moda. Se prefiere el cumpleaños.  No soy creyente pero me gusta festejar el día del año asignado a mi nombre. Es un nombre propio, mío. No es un nombre común como "hombre", "mujer" o "gente". Se refiere a mí solo, me distingue de los demás. Se ha hecho carne en mi. Por otro lado, los Santos existen. Van por la calle como los demás. Te los cruzas a cada paso. Son personas inmensamente inteligentes y por tanto, inmensamente buenos. No es necesario que ninguna iglesia los canonice.

En el restaurante, pedí cerveza, rioja y un completo: chorizos, filetes, huevos y un montón de patatas fritas. Me hizo recordar mis tardes de paseo durante el servicio militar en el Centro de Instrucción de Marinería de San Fernando, donde ese milagro gastronómico nos rescataba de los sabores y los olores del comedor del cuartel. Estuve viendo todo el tiempo, con suma tristeza, cómo los camareros retiraban platos y más platos de patatas fritas de las guarniciones, que la gente había dejado, para tirar a la basura.

Mientras escribo, en la tele están poniendo una noticia en la que se ve una cola interminable de ucranianos que huyen de la guerra y pasan la frontera de Polonia. Vienen hambrientos y sedientos. No tienen qué llevarse a la boca. La mayoría son mujeres y niños, vienen bien vestidos, bien abrigados, cargados de sus bolsas y maletas.  Han organizado unas zonas donde están repartiendo comida y agua, que han llegado gracias a la solidaridad humana. Buscan entre las bolsas y cajas lo que necesitan, y sonríen a la cámara mientras se encaminan a tomar un autobús que han fletado algunos santos voluntarios para llevarlos a Cracovia.

Ahora ponen otra noticia. Ganaderos que no pueden producir debido a la subida del precio de los piensos, de los combustibles, de los transportes. Están tirando la leche de los enormes bidones de acero inoxidable al suelo; no les interesa comercializarla.

Voy a dejar de escribir, a levantarme y a apagar el televisor. Ya está bien por hoy. Mañana será otra vida.

29 de marzo del 2022

© José Manuel Cumplido Galván

viernes, 18 de marzo de 2022

Poemas contra misiles

     Me gustaría  pensar que lo que escribo sirve para algo. Que es un arma útil contra la guerra.

    Pero enfrente tenemos los bombardeos, los tanques, la violencia, la destrucción. La oligarquía económica con su corte de técnicos a su servicio. La obediencia ciega dentro de las jerarquías políticas, donde no existe el diálogo ni la razón. Los medios de comunicación, que manipulan los cerebros e introducen en ellos el pensamiento que conviene al poder. Sofisticados y eficientes aparatos de propaganda diseñados para ejercer el control de masas, imprescindible para mantener un mundo donde una minoría privilegiada vive en el lujo, a costa del trabajo de una mayoría empobrecida. Me gustaría pensar que tenemos opciones de vencer, pero la batalla es desigual: misiles contra poemas.

    Hablamos con palabras de otros. Pensamos con ideas de otros. Decimos lo que ya está dicho: tenemos que inventar palabras nuevas, pero el verbo tarda siglos en hacerse carne.

    Mientras, solo escribo para expresar mi dolor y mi impotencia: escribir en nuestro mundo es llorar.

16 de marzo de 2022

©José Manuel Cumplido Galván

lunes, 7 de marzo de 2022

Otra vez la guerra

     Otra vez la barbarie.

    Niñas y niños que lloran y corren sin rumbo ni consuelo.

    Mujeres violadas por machos que invaden su tierra y su cuerpo: invasores que las odian.

    Estruendo de bombas que explotan próximas. Silbido de misiles que nos sobrevuelan, ejecutando una sinfonía de muerte.

    Cascotes que caen del techo y las paredes y me asfixian con polvo de cemento. Sonido de sirenas que urgen a ganar el refugio antiaéreo.

    No sale agua de los grifos y tengo hambre y frío. Intemperies en las madrugadas del febrero ucraniano.

    Huir de nuestra tierra junto a millones de compatriotas, sin saber dónde voy a acabar ni qué será de mi familia; dejando mi corazón atrás. 

    Mi hermano, mi amiga, mi hijo; mi vecina, mi compañero, mi perro:

¿por qué están muertos, heridos, mutilados?

    Otra vez el terror que me roba la vida. Asesinos parapetados en la impunidad que les proporciona el poder. Otra vez la guerra.


7 de marzo de 2022

domingo, 20 de febrero de 2022

La Verdad

"Estar loco se dice que es haber perdido la razón. La razón, pero no la verdad, porque hay locos que dicen las verdades que los demás callan por no ser racional ni razonable decirlas, y por eso se dice que están locos. ¿Y qué es la razón? La razón es aquello en que estamos todos de acuerdo. La verdad es otra cosa. La razón es social; la verdad es individual, personal e incomunicable. La razón nos une y las verdades nos separan".(1)


    Hoy te has sentado a escribir. Has buscado en silencio y con calma tu verdad, has mirado dentro de ti, escudriñado tu niñez, tu adolescencia, tu juventud.

    Cuando la encuentres, compártela solo con quien lo merezca: comunicarla es un acto de amor.

    Policías, sacerdotes, jefes, exigen tu sinceridad para detenerte, hacerte sentir culpable o manipularte. El poder necesita tu transparencia para controlarte. Tú tienes derecho a mentir, lo haces en defensa propia.

    El destinatario de tu verdad ha de ser digno de recibirla; no es publicable, es privada, íntima. Solo accesible a muy pocos.

    Lo único que importa es que tú, en el transcurso de tu vida, llegues a descubrirla... y a aceptarla.

    Sabes que la Verdad no existe. En la enigmática ecuación de tu existencia, las verdades son solo incógnitas.

    
(1) Miguel de Unamuno. "Cómo se hace una novela"

20 de febrero de 2022

jueves, 3 de febrero de 2022

La belleza

     ¿Qué es la belleza?

    Una mujer guapa, de ojos grandes, transparentes y limpios, cuya  franca mirada te arranca un suspiro. Un cuerpo de formas exuberantes y un cutis terso, joven y sonrosado.  La saludas con un beso, y sientes el suave roce de su mejilla, puedes oler las flores de su perfume, su piel limpia y su sudor nuevo.   Su vestido escotado de seda rosa realza su pecho y ciñe sus caderas. Su sonrisa contagiosa te inocula la alegría directamente en vena.

    La abuela avellanadita, de corto  pelo blanco azulado, sentada en su mecedora, acurrucada en su toquilla de un beis cálido que ella misma tejió cuando su vista se lo permitía. Contempla el paso del tiempo  tranquila, sosegada, inocente.

    El paisaje de suaves lomas de un verdor iluminado por el sol de la mañana, que saca los colores a la tierra y brillos tornasolados a las hojas de las encinas. La inmensidad de montañas verdes de bosques, y blancas y grisáceas de roca caliza cuarteada. Ese tierno corderillo que   mama de las ubres de su madre. Los racimos de casas blancas agrupadas en la ladera del monte.

    El comienzo de junio, que te promete los días más largos y la calidez del inminente  verano, cuyas noches te regalarán el dulce aroma de jazmines y damas de noche.

    El olor que desprende tu cocina cuando preparas al mismo tiempo el café y el pan tostado para los desayunos. El sabor de esa mandarina, dulce, olorosa y algo ácida. Un vino blanco y seco de Sanlúcar cuyo maridaje con los langostinos tigre, te parece insuperable.

    Ese anuncio de televisión que sitúa en un quieto mar verdeazul a un hombre y una mujer desnudos que unen sus cuerpos y te hacen amar la colonia que promocionan.

El cuadro al óleo que te habla y cuya contemplación te place. Esa escultura que ha convertido el blanco mármol en carne viva. La novena sinfonía de Beethoven, cuyas melodías, ritmos y armonías, hacen brotar de tus entrañas, cascadas de endorfinas que inundan todo tu cuerpo. La catedral gótica cuya altura te sobrecoge, que te da frescor, penumbras y rayos coloridos provenientes de las vidrieras medievales. Te sientas en un banco y respiras, y la calma llega a ti para abrir tu pecho y hacerte soltar alguna lágrima. 

    Y, por fin, el poema cuya lectura desencadena un escalofrío que te recorre la espalda.

   

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    ¿Qué es la belleza? La belleza es un concepto acuñado por la Humanidad para designar todo aquello cuya subjetiva percepción nos proporciona placer, agrado, calma, buen humor, alegría y, en general, toda clase de sensaciones positivas. Está tanto en la naturaleza como en las creaciones humanas, como por ejemplo el arte.

3 de febrero de 2022


jueves, 2 de diciembre de 2021

Silencio

     Hoy vuelvo a salir en tu busca. Tras mi habitual y riquísimo desayuno -pan, aceite y café- cojo el coche y pongo rumbo a la sierra. El espejo vivo que son esta mañana las quietas, celestes y argentinas aguas de la bahía, refleja la Paz del cielo y noto que penetran mi cuerpo, a través de la piel, bocanadas de calma que vienen del mar.

    Reinas por fin, silencio, a pesar de las canciones que suenan en la radio y del ruido de las dos mil revoluciones por minuto del motor.

    Ha quedado atrás el mar y ahora aparece frente a mí ese indio que yace sobre humedecidos algodones en el horizonte de Grazalema. Avanzo acompañado por los verdes de alcornoques y encinas y por los ocres de los quejigos. Sé que el frío que me aguarda allá arriba no logrará helar mi frágil soledad: me guareceré en la casa de la calle del Perdón...

    El día ha pasado regalándome felicidad y hondas emociones. Ya de vuelta, hago una parada en "la noche" para descansar, convencido de que he vuelto a emprender el camino de la Creación gracias a tu compañía.


2 de diciembre de 2021


Sócrates, Caín y el mar de Cádiz : Cumplido Galván, José Manuel: Amazon.es: Libros

martes, 20 de julio de 2021

Movimiento o muerte

..."La duración de un día tiene apenas la vida de las rosas: la juventud y la vejez se unen en instantes fugaces. A la que vio nacer una mañana la Aurora reluciente, el caer de la tarde la contempla marchita"... (1)

Confiésalo. Querrías parar el tiempo:  no envejecer ni un segundo más ni que lo hagan los seres que te rodean. Que este instante sea eterno, el mundo se detenga y el Universo cese de girar; que la luna se muestre siempre llena. Pero no caminas hacia la ancianidad debido al movimiento de la Tierra, sino porque estás genéticamente programado para que tus tejidos, a partir de cierto momento, dejen de renovarse. 

Has visto nacer a Pipo, tu perrito de mirada cándida, y ya se encuentra en una edad bastante avanzada. Han pasado los mismos once años por él y por ti, pero su programa biológico es más breve: sus células dejan antes de producir. Convivís con los seres vivos que pueblan simultáneamente la Tierra : vivir es encontrarse y despedirse.

Te gustaría retroceder en el tiempo, quizá a ese momento en que, siendo niña, vives en la casa familiar con tus abuelos, padres y hermanos. Aún no ha muerto tu abuelo ni ha enfermado tu padre. Te sientes feliz, protegida, plena. Pero quedarte allí impediría que nacieran tus hijos idolatrados: es necesario que la vida siga su curso.

Bajas de madrugada a la playa y contemplas, mientras respiras el aire fresco y purísimo que llega del mar, el enigmático espectáculo de las estrellas, muchas de las cuales han desaparecido. Vemos ahora el Universo de hace diez mil millones de años cuando la Tierra no existía. El telescopio espacial Hubbel orbita nuestro planeta y explora cada vez mayores profundidades del Universo; ve más lejos y retrocede más en el tiempo, debido a lo que tarda la Luz en propagarse. Así que en un futuro próximo, podremos asistir al Big Bang, la gran explosión que creó el mundo.

Cuando vuelas en ala delta no notas el viento porque viajas con él. No percibas el tiempo, vive con él y no te parecerá que pasa; el presente, cada instante: lo demás, ¿dónde está?. Rueda el Sistema Solar, creces y envejeces; os han enseñado a relacionar el tiempo con esos cambios que percibís pero, en realidad, sólo es una dimensión inventada por el Hombre para estudiar la Naturaleza. Vuestro ritmo vital está acompasado al del Universo: vigilia y sueño se suceden con el rotar de la Tierra sobre su eje; tu ovulación se rige por el orbitar de la luna; vuestras siembras y cosechas siguen el ciclo de la Tierra alrededor del Sol.

La vida se mueve, crece, palpita. La materia inerte está quieta. Al morir, el "alma", reflejo del cuerpo, desaparece y este, su materia, es eterna. El cuerpo con "ánima", es dinámico. Al morir queda in-animado. ¿Quién discutiría pues, que el resto de animales e incluso las plantas tienen "alma"? Mira si no a ese mirlo saltarín que baja cantando su aflautada melodía hasta las ramas de la pródiga higuera para picotear sus higos. No  sabe que envejece ni que vive; ignora que morirá; si oscurece se retira a descansar; duerme y la luz del amanecer lo pone otra vez en movimiento, hasta el atardecer; para él el día siempre es el mismo. 

No. No puedes parar el mundo. Aceptando la vida aceptas la muerte. 

(1) "De rosis nascentibus" atribuído a Ausonio (310-395)

© José Manuel Cumplido Galván